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Anti-turismo: los trucos de Mallorca para ahuyentar visitantes

Un grupo de activistas de Mallorca tomó una serie de medidas para muchos polémicas para frenar el turismo masivo en la isla

Cuando nos mencionan a Mallorca, quienes no vivimos allí sólo pensamos en una cosa: una isla paradisiaca de aguas casi transparentes y playas perfectas. Y, si bien la imagen mental no es incorrecta, según los locales a ese cuadro le falta una parte…

Al igual que muchos sitios turísticos del mundo, la masiva afluencia de turistas en las temporadas altas convierte a esos lugares en un desmadre por el descontrol de los visitantes, incluyendo a las alocadas fiestas repletas de alcohol y algunas otras sustancias.

Si bien en casi todos esos destinos existen medidas como la prohibición de fumar en ciertos lugares como las playas o la limitación de la venta de bebidas alcohólicas, esas decisiones han demostrado no ser suficientes. Por eso, en Mallorca, una organización está llevando un plan que, si bien para muchos tiene algo de polémica, es indudablemente original.

Anti-turismo: los trucos de Mallorca para ahuyentar visitantes

El grupo de activistas locales conocido como “Caterva” colocó una serie de carteles similares a una señal de tránsito en zonas cercanas a las bellísimas playas del lugar con mensajes que buscan ahuyentar a los turistas. En algunos de ellos se puede leer “Dangerous jellyfish” (medusas peligrosas), “Falling rocks” (rocas que caen) o “No swimming” (prohibido nadar). El truco, sin embargo, está en los pequeños textos “entrelíneas” que fueron colocados en catalán antes y después de esas frases: “El problema no es un desprendimiento de rocas, es el turismo masivo” o “Playa abierta, excepto para extranjeros y medusas peligrosas”.

La medida tuvo repercusión mundial por su originalidad. Pero, para Caterva, mucho más allá de la ironía, hay una preocupación muy grande por el tema del turismo masivo y su descontrol. El año pasado, por ejemplo, las Islas Baleares fueron visitadas por más de 16 millones de visitantes. En Mallorca, la cantidad de visitantes superó por mucho al número de personas que viven allí. Y para este año se esperan cifras aún mayores.

Quienes dudan de esta acción, por supuesto, temen que se rompa el fino equilibrio entre la conservación de la isla y las ganancias económicas de su principal actividad.

Imágenes por: Cortesía