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Chalecos hápticos, el invento que permite que gente sorda “sienta” la música

Un experto en audio creó chalecos hápticos inalámbricos que tienen 24 puntos de vibración que transmiten el sonido

En el más reciente concierto abierto de la Semana de las Artes Coreanas, realizado en el Lincoln Center de New York, se vivió una situación histórica para la ciencia y la salud: la música folclórica coreana y el Concierto Nº 2 de Mozart que se interpretaron, fueron “escuchados” por 75 personas sordas que tenían puestos chalecos hápticos que transmiten el sonido a través de vibraciones.

El ideólogo del invento es el experto en audio Patrick Hanlon, quien pensó en estos equipos que cuentan con 24 puntos de vibración en diferentes partes del cuerpo: por ejemplo, los violines se sienten en la caja torácica, las trompetas en los hombros y los solos en las muñecas.

De acuerdo a Hanlon, estos trajes les dan a sus usuarios una “experiencia envolvente en 3D a través de las vibraciones”.

El inventor de los chalecos hápticos es uno de los fundadores de Music: Not Impossible, que es una de las áreas de Not Impossible Labs, compañía que fabrica todo tipo de artefactos para paliar las discapacidades.

El propio Hanlon dijo que, obviamente, la sensación de “escuchar” música de esta forma no es tan atractiva como la que vive alguien que puede oír, pero reconoció que “cuando ves los ojos de la gente, lo que se percibe es mágico”.

Antes de la llegada de esta novedad, las personas sin audición o con problemas auditivos tenían algunas otras herramientas para disfrutar de un show, como colocar sus manos en un altavoz o agarrar un globo para sentir las vibraciones en sus dedos.

Chalecos hápticos, el invento que permite que gente sorda "sienta" la música

Por supuesto, los trajes no son exclusivos para percibir música clásica: tranquilamente pueden usarse en conciertos de rock, música disco o cualquier otro género.

Para muchos artistas sordos, este invento aumenta las esperanzas de que niños con dificultades auditivas puedan vivir experiencias con vibraciones y materiales reales, construyendo así su propia biblioteca de memoria auditiva.

Imágenes por: Cortesía