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Facebook, Twitter y Donald Trump: el odio en las redes sociales

La suspensión de la cuenta del presidente de Estados Unidos, si bien es correcta, es una pantomina ya que los mensajes del odio parecen ser el “core” del negocio de las redes sociales

Los violentos sucesos ocurridos el pasado 6 de enero en el Capitolio de Estados Unidos y en el que lo que debió ser una muestra de democracia con la certificación de la victoria presidencial de Joe Biden, mostraron cómo Facebook y Twitter llegaron tarde en su “ficticio” intento de detener el odio en las redes sociales. De hecho, para ser precisos, dieron un mínimo paso al suspender la cuenta de Donald Trump, pero claro, eso no significa nada en comparación con miles de millones de mensajes raciales, homofóbicos y que rozan delitos como el de la pedofilia que circulan sin control, sin pausa, sin mesura, todos los días, a cada hora.

Facebook (y su compañera Instagram), al igual que Twitter y otras redes sociales, han focalizado su estrategia en permitir que los usuarios publiquen cualquier contenido y, en muchos casos, muchos de los llamados “influencers” han basado su crecimiento en mensajes que alientan la división social, los ataques a otras personas ya sea por su condición sexual, género, color de su piel o pensamientos políticos.

El caso argentino del “influencer” Martín Cirio, conocido como La Faraona, con decenas de mensajes de claro contenido pederasta, también pusieron en evidencia el poco control que Twitter realiza sobre sus usuarios.

¿Cuántos posteos o tuits hablando sobre deseos sexuales sobre niños son necesarios para bloquear una cuenta?

¿Podemos responsabilizar exclusivamente a las redes de la grieta política y social? Posiblemente sea un factor clave, del que muchos medios de comunicación también son “socios”. Sólo basta revisar diarios y portales digitales, en donde se encuentra el plugin de Facebook permitiendo comentarios al final de cada nota y en donde no hay ningún filtro ni moderador. Para el medio de comunicación, signifca una forma inescrupulosa de fomentar la interacción con los usuarios y lograr más clics y reposteos. Y, obviamente, para la red social también significa más tráfico.

Facebook, Instagram y Twitter ahora se muestran compungidos por lo sucedido en el Capitolio de Estados Unidos. Pero no deja de ser una postura pseudo progresista contra un personaje que genera rechazos en sus formas y accionar. Pero es sólo un exponente de todo lo que hay en las redes sociales. Y sobre todo lo demás, no hay ninguna medida que se tome al respecto.

Si los medios de comunicación han ostentado un gran poder y lo han tratado de manejar con cierta responsabilidad, las redes sociales tienen un poder quizás mayor, sobre el que no hay nadie que tenga control.

Suspender a Donald Trump es correcto, pero también es una pantomima. Porque los mensajes de odio, trascienden al hasta ahora presidente de Estados Unidos. Porque Twitter, Facebook e Instagram no están en el negocio de hacer lo que es correcto.

Al menos, así lo demuestran los hechos.

Imágenes por: Whitehouse.gov