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No a las aglomeraciones: los destinos anti turismo masivo

El turismo masivo es una incomodidad para muchos y por eso se creó un ranking de ciudades que toman medidas para frenar a los visitantes

Especialmente después de la pandemia, uno pensaría que las ciudades habitualmente elegidas por los viajeros del mundo estarían felices de volver a recibir al llamado turismo masivo. Sin embargo, hay algunas de ellas que, por el contrario, están tomando medidas en su contra.

Gente atiborrada, fiestas descontroladas, empeoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos locales y encarecimiento de los precios son algunas de las consecuencias que muchos destinos turísticos del mundo suelen sufrir en sus temporadas altas.

Por eso, de acuerdo a los publicado por la revista Time Out, hay ciertas ciudades que están tomando medidas en contra del turismo masivo.

Estas son algunas de ellas:

Ámsterdam

La capital de Países Bajos es uno de los lugares más elegidos del mundo por el público juvenil por sus muchísimas opciones nocturnas y, sobre todo, por la legalidad que allí existe sobre muchas sustancias prohibidas en otras partes del globo. Sin embargo, este año comenzó a buscarse alejar a los visitantes del ámbito de la fiesta a través de las limitaciones de los paseos en las zonas de bares y la prohibición de la marihuana en el reconocido barrio rojo.

Lanzarote

Algo similar que en Ámsterdam pasa en esta ciudad inglesa, que es elegida por el 50% de los turistas extranjeros para disfrutar del sol. La administración local quiere acabar con las borracheras y el alcohol y apuntan a viajeros de “mayor calidad”: gente que gaste más y beba menos.

Bali

Si bien, antes de la pandemia, el turismo masivo representaba el 60% de los ingresos de la isla indonesia, actualmente están buscando frenar el comportamiento indisciplinado de los visitantes. Una de las medidas que se debaten es la aplicación de una tasa turística.

Venecia

La ciudad italiana con calles de agua es uno de los destinos europeos más elegidos por el turismo mundial. Sin embargo, la gran masividad de visitantes es algo para lo cual este lugar nunca estuvo preparado. Por ese motivo, desde el año que viene los turistas estarán obligados a pagar un impuesto extra.

Tales son las consecuencias de los visitantes en Venecia, que 120.000 ciudadanos locales se han marchado de allí desde los años ’50.

Barcelona

En busca de aumentar la calidad de las personas que residen allí habitualmente, el alcalde catalán avisó que va a intentar limitar el número de turistas. Los niveles de ruido en la ciudad aparecen entre los principales problemas a resolver.

Bután

Aquí ya se han tomado medidas una vez finalizada la pandemia: todos los viajeros que quieren visitar el reino cercano al Himalaya deben pagar un visado turístico diario de 200 dólares. El impuesto fue llamado “tasa de desarrollo sostenible”.

Santorini

Aquí hay números que asustan: en este paraíso griego viven 10.000 personas, pero los turistas internacionales alcanzan los dos millones al año. Para luchar contra las gigantescas masas de visitantes, desde 2019 se impusieron ciertas restricciones como un límite de 8.000 pasajeros por día en cruceros y la prohibición de montar burros a personas que pesen más de 100 kilos.

Costa de Amalfi

En esta zona de Italia ya existe un sistema de matrículas para controlar a las personas que llegan para hacer turismo. Además, los autos que pueden acceder a las bellísimas costas del lugar día por medio, dependiendo del número de patente.

Machu Picchu

Para frenar el aluvión, el paraíso incaico solamente tiene dos franjas horarias al día para el ingreso de turistas, los cuales pueden permanecer en la ciudadela sólo durante cuatro horas. Desde 1980 a la actualidad, el número de visitantes aumentó un 700%, siendo el medio ambiente el principal afectado.

Tailandia

Desde 2017 el país asiático comenzó con las medidas anti-turismo masivo, buscando mejorar las experiencias y yendo en contra de aquellos que sólo quieren visitar el lugar por sus bajos precios, sin tomar en cuenta el daño medioambiental. La prohibición de los paseos en barcos en Maya Bay fue una de las primeras medidas.

Imágenes por: Cortesía