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Steven Rothstein y la fórmula para volar por el mundo sin pagar

A través de una estrategia de marketing de la aerolínea American Airlines, el corredor de bolsa Steven Rothstein conoció el planeta gratis

500 vueltas al mundo por U$S 250.000. Por lo que pagó, y por la cantidad de kilómetros recorridos, esa fue la ecuación que terminó cerrando el ex corredor de bolsa estadounidense Steven Rothstein haciendo uso de una promoción que lanzó la aerolínea American Airlines en la década de los ’80.

En aquel momento, más puntualmente en 1987, por un cuarto de millón de dólares uno podía comprar una “promoción” de AA para adquirir un ticket vitalicio de avión, un pasaje eterno para volar todas las veces que uno quisiera desde y hacia cualquier destino que la empresa administre.

A Steven Rothstein, sin embargo, se le fue un poco la mano: entre 1987 y 2008, recorrió más de 30.000.000 de millas por aire. Su ex esposa Nancy, de hecho, llegó a contar que “Steven se subía a un avión de la misma forma que la mayoría de la gente se sube a un colectivo”.

La historia arrancó cuando Rothstein vio la oportunidad que publicó American Airlines y, teniendo en cuenta que era un pasajero frecuente de la empresa, decidió invertir. Cuando puso el dinero, además, consiguió que le acepten una cláusula que permitía que su esposa pudiera viajar en el vuelo previo o posterior al suyo.

La pasión por visitar los aeropuertos y hacer los checkins se le fue de las manos, tanto que Nancy dijo que “ir de Los Ángeles desde Chicago durante el día, y a Tokio durante la noche, no era algo extraño”.

Tal era la frecuencia con la que volaba, que terminó haciéndose amigo de la mayor parte del personal de la aerolínea. De allí surgió una anécdota poco feliz, pero que retrata la situación: en octubre de 2002, Josh, el hijo de 15 años de Steven, falleció en un accidente de tránsito. En el velatorio estuvieron presentes muchos trabajadores de American Airlines.

Tras ese suceso, que golpeó para siempre al “viajero frecuente”, Steven solía llamar por las noches al servicio de asistencia a los pasajeros de AA, sólo para charlar. “Cuando todos dormían en la casa y no tenía a nadie con quien hablar, y me sentía solo por la muerte de Josh, llamaba al número de reservas de American Airlines y hablaba con los agentes sobre quién sabe qué durante una hora. Estaba muy confundido y muy solo, y estaba llamando a American Airlines porque eran personas lógicas con las que podía hablar”, llegó a decir Steven.

Volviendo a la estrategia del pasajero, en algún momento la aerolínea comenzó a darse cuenta de que algo andaba mal. “Pensamos que el AAirpass (como se llamaba esa promoción) sería algo que las empresas podrían comprar para sus trabajadores con cargos más altos. Pronto se hizo evidente que el público era más inteligente que nosotros”, comentó Bob Crandall, ex director ejecutivo de American Airlines.

La historia llegó a su fin el 13 de diciembre de 2008: ese día, con “conflictos judiciales” como excusa, a Steven Rothstein no le permitieron abordar un vuelo que iba de Chicago a Londres. “Su AAirpass está cancelado”, le dijeron. Tras varias peleas judiciales, se determinó que Steven era culpable de hacer “reservas especulativas”, por lo que la pena fue quitarle su privilegio. Los Tribunales a cargo del caso demostraron que, entre mayo de 2005 y diciembre de 2008, Rothstein reservó 2.648 pasajes para compañeros de vuelo, de los cuales 2.269 no se presentaron o fueron cancelados.

Imágenes por: Cortesía